Ercávica - Cuenca

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Introducción

Primero como siempre, agradecer la generosidad del Sr. Antonio Patiño del Servicio de Patrimonio y Arqueología de la Junta de Castilla la Mancha por la celeridad y amabilidad de cederme a través del organismo que representa, las imágenes referenciadas como tal que ilustran el siguiente artículo y que permiten con mayor precisión ofrecer al lector una idea global del yacimiento de Ercávica, su relevancia geográfica y la necesidad de dar a conocer el patrimonio de nuestro país más allá de los yacimientos ampliamente estudiados. De igual forma me gustaría enfatizar el valor cultural de los restos de la zona de la meseta  mucho menos conocidos pero no por ello menos importantes que de alguna forma permiten visualizar aspectos que pasan más desapercibidos como los nexos de unión entre ciudades, la importancia de las explotaciones mineras o los canales comerciales. Dicho lo cual intentaré hacer un estudio pormenorizado de lo que Ercávica es y representa. 
 

Localización

Como siempre os he insistido es imposible entender por qué una ciudad o población emerge de la nada sin comprender su ubicación y los beneficios de su entorno, así que empecemos situándola en el mapa. Los restos de Ercávica se localizan cerca de la población de Cañaveruelas, en Cuenca, en una zona conocida como Castro de Santaver. Aunque el pueblo hoy se ubica en una zona más baja, en la antigüedad Ercávica precisó de un lugar más alto para disponer de una mejor visualización de la zona frente a las incursiones enemigas y por otro lado mayor cercanía con el río Guadiela, de esa manera se protegía y se abastecía a la población de una manera mucho más efectiva.
 
By Rodericus, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49656449
 
Mucho antes de la llegada de los romanos en una ocupación que fue costosa y lenta, la zona estaba poblada por una tribu celtíbera, seguramente los olcades. Estas tribus muy jerarquizadas y guerreras fueron ampliamente valoradas por los historiadores clásicos entre ellos Polibio que los referencia como muy hospitalarios y con una profunda conexión con la naturaleza, motivo por el cual se asentaban en zonas cercanas a ríos y manantiales para poder celebrar sus ritos místicos consagrados a sus dioses, siendo uno de ellos Airón, deidad del agua profunda y de los pozos subterráneos. Los olcades, situados en varios lugares adyacentes al curso del alto Tajo y de forma más masiva y concreta en su capital principal Althia fueron masacrados por las tropas cartaginesas que en el s. II a.C pretendían ampliar su poder en la zona central de España, afectando también a las poblaciones pertenecientes a la misma tribu situadas más al norte. Polibio nos cuenta:
 
Aníbal se puso al mando e inmediatamente inició la marcha para someter a la tribu de los olcades. Llegó a Althia, su ciudad más fuerte y estableció un campamento frente a ella. Después la atacó con impulsos enérgicos y terribles y la logró tomar al asalto en breve, lo que hizo que las demás poblaciones, espantadas se rindieran a los cartagineses. Aníbal les impuso una contribución y tras hacerse con una fuerte suma, volvió a Cartago Nova para pasar el invierno.
 
Así pues y por si no fuera suficiente, tras padecer la ira cartaginesa, llegó posteriormente la intervención de Roma. Las tribus que copaban el centro del territorio nacional, divididas y autónomas lo que las hacía mucho más débiles, debieron someterse al poder emergente de un imperio cada vez más poderoso e insaciable. Los romanos presagiando el problema de ceder espacios a Cartago iniciaron una campaña, no de contención sino de ocupación de los territorios celtíberos a través de Tiberio Sempronio Graco, por aquel entonces Pretor de la Hispania Citerior.
Al general no le tembló el pulso y fue sometiendo paulatínamente los territorios de este a oeste. A su llegada a Ercávica, ésta decidió no oponer resistencia y según relata Tito Livio abrió sus puertas a las legiones romanas iniciándose un periodo de transición incómodo. 
Graco no podía mantener una guarnición fija en Ercávica así que cuando estos marchaban la población local se sublevaba. A pesar de esa oposición finalmente sucumbió al poder de Roma en la batalla de Mons Chaunus.
Los celtíberos de Ercávica no obstante, siempre se vieron envueltos de alguna forma en las fricciones internas de las distintas corrientes políticas romanas, a pesar de su aparente romanización a mediados del s.II a.C, con el devenir de los años sufrió un castigo ejemplarizante de manos de Quinto Sertorio, siendo destruida prácticamente en su totalidad.
Ese será el punto de inflexión y cambio ya que emerge con los años (en un segmento temporal no concretado del s.I a .C)  la nueva ciudad plenamente romanizada, trazándose la estructura urbana que ahora conocemos en el yacimiento y creciendo exponencialmente a través de las vías de comunicación que unían Segóbriga con Segontia. Con la llegada de Augusto y su voluntad de pacificación del territorio hispano y de la rehabilitación y ampliación de los espacios públicos de las provincias, Ercávica se constituye como un enclave estratégico pasando a ser considerada como Municipium y dotándose de la potestad de acuñar monedas propias. Estas cecas con la efigie de Augusto y de algunos emperadores posteriores sitúan previsiblemente este nombramiento formal durante su visita a la ciudad.
 

Características del enclave y beneficios económicos

 
Tesoros del Museo Británico
 
Está claro que los romanos no daban puntadas sin hilo y conocían la importancia de Ercávica desde diferentes matices económicos, el primero es la situación estratégica que representaba como lugar de paso hacia las zonas de Complutum (Madrid) y el Oeste de la Península, por otro lado disponían de recursos naturales que permitían establecer relaciones comerciales con las urbes principales no únicamente desde el ámbito agrario sino desde su cercanía a las minas de La Mora Encantada en Torrejoncillo del Rey, La Condenada, La Vidriosa en Osa de la Vega y Las Cuevas de Sanabrio de Saceda del Rio en Huete. De estas minas se extraía uno de los minerales más importantes para la vida romana, la lapis specularis también conocida como espejuelo, que servía por su estructura de piedra translúcida como cristal para ventanas o para la fabricación de moldes de yeso o escayola. 
Así pues, aunando todos estos aspectos: su situación elevada, la cercanía a recursos hídricos fundamentales para la agricultura y la ganadería y su posición relativamente estratégica a las minas permite fundamentar las bases de una urbe en desarrollo.
 

Cómo ver los restos y qué encontraremos 

Primero hay que destacar que el yacimiento no está totalmente excavado. Aun así lo que se aprecia ya constituye en sí un magnífico legado romano y augura sin duda grandes sorpresas en cuanto la extensión se complete.

Los restos están como hemos comentado en lo alto de un promontorio natural. No debió ser fácil sortear los desniveles más abruptos del terreno para salvaguardar la estructura urbanística, eso es apreciable a simple vista porque para poder garantizar una cierta homogeneidad debieron crear terrazas artificiales y de esta forma mantener cierta rectitud. Así pues a pesar de que existen varios decumanos y cardos, los dos principales están localizados en la zona principal que se correspondería aproximadamente con el foro del municipio, siendo el cardo dirección Norte- Sur y el decumano Este-Oeste. Las calles eran de entramado octogonal y muchas de ellas estaban porticadas bien en ambos lados o únicamente en uno de ellos, con tramos en pendiente ascendente y descendente. 

Muralla s.I a.C
Ha habido a lo largo de estos años diferentes campañas que han ido revelando el trazado de la muralla pero también otros hallazgos como las estructuras cuadradas de diferentes torres y que a primera vista y por su estado no pudieron ser observadas. La muralla perimetra la totalidad de la ciudad con una extensión de 2,8 Km sorteando los desniveles naturales, para ello se construyó en roca seca con piedras de menor tamaño en su interior mezcladas con tierra. Debido al expolio sufrido durante siglos, únicamente es más apreciable la estructura en la zona Sur del recinto donde la muralla llega a alcanzar una altura superior y son más visibles los sillares. Fue en las campañas del 2003-2005 donde se constató que además de la muralla existían al menos dos torres, una de ellas de base cuadrada que estaba presumiblemente junto a la puerta sur y que se adosaba a los dos vanos de entrada de la puerta con anchuras diferentes para el acceso diferenciado de mercancías y carros o de ciudadanos a pie. La segunda torre permitió excavar una zona correspondiente a unas letrinas públicas lo que permite llegar a la conclusión que posiblemente esa estructura se correspondiera con otra puerta de acceso a la urbe y no tanto una torre defensiva.
 
Necrópolis visigoda
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Me permitiréis que aunque no sean restos propiamente romanos, aunque no se descarta que previamente lo fueran, haga referencia a esta necrópolis visigoda de los siglos VI o VII que muestran perfectamente delimitados los orificios excavados en la propia roca que servían de sepultura durante la época en que Ercávica (Arcávica) fue sede episcopal. Los diferentes tamaños indican que esta cincuentena de fosas albergaron a adultos y a niños pudiéndose diferenciar en algunas de ellas una cruz grabada en la piedra.
 
Foro y basílica

El foro de la ciudad sigue el mismo sistema estructural del resto de provincias romanas pero adaptándose a la irregularidad y características de un terreno más estrecho. De forma rectangular estaría dividido en una zona central abierta en forma de plaza pública con un criptopórtico.

Fuera de este patio central se hallarían diferentes espacios dedicados a albergar tabernas (tiendas) que se abrían a la calle y diferentes salas destinadas a la administración pública, como una curia local. En la plaza se localiza una base tipo pedestal que todo apunta a que albergó alguna estatua conmemorativa o de culto imperial.

La Basílica se situaría en uno de los laterales del foro con acceso independiente, los restos de la escalinata apunta a que aunque adosado prácticamente al Foro tendría una entrada por el cardo máximo. Formada por tres naves separadas por hileras de pilares, las basílicas servían como edificio de carácter administrativo y judicial, ubicándose en sus dependencias salas para diferentes usos públicos. A pesar de que se preservan muy pocos restos de su estructura y en general de todo el foro, son apreciables ciertos detalles de capiteles y fustes que apuntan a una decoración cuidada y trabajada. Todo ello nos lleva a pensar que Ercávica gozó de cierta relevancia dentro de los municipios de la Tarraconensis y sobre todo de un nivel adquisitivo nada desdeñable si tenemos en cuenta el área habitada.

Fuente
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Esta fuente natural subterránea fue recubierta y protegida por una estructura de sillares con acceso a través de una escalinata. Su uso se extendió mucho más allá de los romanos extendiéndose a la época visigoda.
 
Domus aterrazada e insula de las Termas
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Esta es una zona muy interesante para interpretar ya que se corresponde con un desnivel pronunciado que los romanos sortearon hábilmente con un sistema de construcción en terraza descendente. Este sistema permite el aprovechamiento del terreno aun en condiciones muy complejas y abruptas. 
En esta ínsula se hallaría una domus y un complejo termal.
La domus, extensísima en cuanto a dimensiones dispone de un pasillo que da acceso a dos patios diferenciados cada uno de ellos con un pozo de recolección de aguas. Las diversas plantas escalonadas permitían la ubicación de las diferentes estancias con una decoración cuidada y muy lujosa e incluso la localización de un sótano con pilares centrales.
 
Por su parte la zona termal aprovechó el desnivel de la pendiente para crear un entramado de cisternas, depósitos y piscinas a diferentes alturas y una sala termal abovedada y subterránea con grandes sillares. Se aprecian los contrafuertes, las capas de mampostería y una hilera de columnas que seguramente se corresponderían con una zona porticada con vistas.
 
 
Domus del médico
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Llamada así por las herramientas quirúrgicas halladas durante su excavación, la domus del médico ejemplificaría la distribución de las típicas villas romanas donde un atrio central da acceso a unas dependencias que se abren a sus laterales siguiendo un pasillo porticado. El atrio de estructura sencilla disponía de cuatro columnas y un pozo central.
 
Otra domus independiente clasificada como número 2 estaría situada en la parte trasera y con una entrada principal en la calle opuesta. Lamentablemente el estado de conservación de gran parte del yacimiento permanece muy erosionado o expoliado, hecho que dificulta la interpretación.
 
Domus 3 y 4
Las domus denominadas por los arqueólogos como 3 y 4 son dos villas contiguas a la del médico con estructuras algo diferentes. En la villa tres es apreciable un peristilo de 4 columnas por lado con salas perimetrales una de ellas de mayor tamaño y que presumiblemente se correspondería con un triclinio. Se hallaron en una de sus esquinas unas teselas blancas correspondientes a un mosaico que fue expoliado, por lo que se ha perdido la composición artística aunque sí que son apreciables aun las pátinas decoradas de la parte baja de los muros de la domus, en las que son predominantes los colores rojizos.
 
La domus 4 en realidad son dos estructuras, una más antigua y otra sobrepuesta tras una reforma posterior. No dispone de atrio pero sí de un pequeño peristilo con la particularidad que tiene una cisterna de almacenaje. En esta villa también se hallaron restos de la pátina que decoraba los muros con color rojizo y líneas blanquecinas.
 
Ambas domus tienen junto a sus accesos de entrada, unos espacios dedicados a tabernas (tiendas) que daban a la calle.
 
Conclusión
A pesar de que no está totalmente excavada y de que el expolio sufrido durante siglos ha maltrecho su pasado romano, Ercávica sigue emanando una distinción y prestigio que no debe admirarse desde una perspectiva sólo urbanística sino desde el análisis de todo su conjunto. Los restos del Museo de Cuenca que recoge los bustos policromados en mármol hallados en la ciudad de Ercávica de Lucio César y Agripina, o la lastra con elementos rituales que decoraban sus espacios sacros permite confeccionar un retrato global de su impronta en la Hispania romano-imperial y lo mucho que estas ciudades de interior significaron para el comercio y la economía de Roma.
 
No olvidéis pasearos por Cuenca y conocer un pasado que nos afecta y une a todos.
 
 
Mireia Gallego
Marzo 2021
 
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