Patricios y Équites

Introducción

Me imagino que cuando evocamos la imagen del patricio romano hacemos una reproducción de aquello que hemos visto en las películas, en series o en ilustraciones sacadas de internet y me da la sensación que la idea sobre la procedencia del patriciado la tenemos algo difusa creo que es igualmente aplicable al caso de los équites.

Como viene siendo corriente vamos a intentar dejar de lado las referencias que tenemos y voy a mostraros la evolución de estos hombres que aun siendo minoritarios coparon las estructuras de estado durante prácticamente toda la historia de Roma. Es básico entender el orígen para poder vislumbrar el camino que recorrieron y que fue paralelo al de todo un imperio. 

 

Patricios

© The Trustees of the British Museum

Para hablar de los patricios debemos remontarnos a los inicios de Roma. En un artículo en el que hablaba de los orígenes arqueológicos de esa ciudad primitiva hacía referencia a que mucho antes de la contitución de la entidad romana propiamente como la entendemos, ese pantano rodeado de colinas era una amalgama de diferentes tribus, principalmente etruscos, sabinos y latinos. 

La instauración de esa nueva protourbe obligó a las diferentes tribus a buscar un sistema político y administrativo que regulara la ciudad, es por ello que se opta por el sistema de regencia electiva y un senado representado por los 10 hombres más importantes de cada una de ellas, es decir 30 patricios en total, ese es el motivo por el que hay treinta varas en las fasces romanas. En cualquier caso cada tribu escogió 10 de sus representantes más relevantes y la elección se basó en un criterio de supremacía social. La etimología de la propia palabra designa ese componente de Padre de la patria. 

Bien, con el devenir de los años Roma fue conquistando las ciudades cercanas y con ello se añadían nuevas familias patricias, ese es el caso de la Gens Iulia, de la que proviene Julio César y que él mismo apuntaba que se originaba del mismo Eneas, ya que su hijo Ascanio, fundador de Alba Longa era padre de "Iulo". Otra "Gens" o familia ilustre son los Valerio de orígen Sabino e íntimamente unidos a Tito Tacio, la Gens Emilia que se autodenominaban descendientes de Mamerco, hijo del Rey Numa Pompilio, o los Claudios, los Fabios, los Cornelios o los Manlios. A estos grupos familiares se les conocía como "Gens Maiores". Independientemente de estos grandes nombres surgieron algunos más que no desmerecían en nada incluso llegaron a ser más relevantes si cabe, los Junios, los Servilios, los Sergios son claros ejemplos de este hecho. 

Un clan como cualquiera de los que he referenciado, gozaba de beneficios y también de obligaciones, los beneficios quedan claros la herencia patrimonial, la posibilidad de gobernar u ocupar cargos de la magistratura, etc... pero también habían ciertas normas de obligado cumplimiento como que no podían casarse miembros de una misma gens o que debían socorrer obligatoriamente a un miembro de su familia. Por tanto, los lazos matrimoniales de estas familias se establecían con otras gens ilustres mezclando ambos apellidos y este es un hecho que se prolongó durante siglos obligando a que algunos se diluyeran con el tiempo o contrariamente adquirieran más notoriedad.

Queda claro por tanto que los Patricios se perpetuaron durante las diferentes fases políticas a lo largo de toda la historia de Roma pero a pesar de que su nombre proporcionaba poder, no necesariamente implicaba que fueras rico. Viene siendo lógico que una cosa lleve a la otra pero no es menos cierto que el paso de los siglos motivó que algunas grandes figuras ilustres perdieran parte de su patrimonio económico, ese es el caso de Julio César que poseía nombre pero estaba sumido en prácticamente la ruina. Aun así la primera mujer de César era de la Gens "Cornelia" y esas uniones exclusivas y acotadas a su estatus permitió que los nuevos ciudadanos surgidos de la unión de ambas se incorporaran al espectro patricio.

Ya sabemos que durante la monarquía sentaron las bases del senado pero ¿y durante la república?. Los patricios tras la destitución de la regencia coparon todas las figuras de poder político pero el crecimiento geográfico y territorial planteó serios problemas de desigualdad entre los patricios y los plebeyos, ya durante la época monárquica se habían promulgado leyes que otorgaban la potestad de condenar a un plebeyo a la esclavitud si este no pagaba sus deudas, con la república los enfrentamientos entre ambas clases sociales fue en aumento y las rebeliones se acrecentaban llegando a límites insostenibles, los patricios sabían que prácticamente la fuerza militar estaba representada por los plebeyos, la negativa a luchar hasta que no se les otorgaran beneficios sociales obligó a éstos a reformular la situación.

El Tribunado de la plebe dotó de un órgano representativo y decisorio a este colectivo pero sobre todo la Lex Licinia, permitió que el poder del consulado, basado en la elección de dos hombres, recayera siempre en al menos un representante plebeyo. A pesar de que por primera vez se nivelaba el poder cabe reseñar que en las cuestiones de ámbito religioso quedaron aun supeditadas a su custodio. 

Las élites patricias fueron perdiendo poder de acción paulatinamente, un grupo tan reducido podía quedar diezmado fácilmente, a pesar que algunos emperadores sí provenían de esas familias, con el tiempo los que les sucedían venían de las provincias o directamente eran nombrados por los ejércitos o por los pretorianos motivo por el que la relevancia social del apellido se perdió en cuanto a su relación con el poder. Aun así portar un apellido siempre fue una obsesión para muchos de ellos. Un linaje llevaba ligada una historia de gloria y los romanos tan elitistas mataban por portar un ápice de sangre de los primeros hombres.

El patricio gozó de muchos derechos a lo largo de su existencia, el de portar tres nombres, el de voto, el de acceso a las magistraturas, el de la jefatura de las legiones, el de cargos sacerdotales, el del matrimonio y muchas consideraciones legales, pero ya no eran los únicos, junto a ellos otra clase social se aferraba a los altos mandos de poder. Los équites.

 

Équites

 
Al igual que ocurre en el caso de los patricios, el orden ecuestre o equites pertenecen a un grupo social que se remonta a los inicios de Roma, si bien en el caso de los patricios hemos especificado que eran una élite con apellido relevante en el caso de los équites se inicia con los primeros episodios bélicos de esas sociedades romanas.
Los continuos conflictos que asolaron la zona del Lacio con sus vecinos más próximos obligó a un reclutamiento forzoso de tropas más o menos organizadas, a una infantería ocupada por lo que entenderíamos como plebeyos y con los patricios rigiendo la ciudad y decidiendo su destino, se abre un tercer sector intermedio que se correspondería con ciudadanos adinerados que podían adquirir dos caballos y que por tanto conformaban la caballería romana. Es más que posible que muchos de ellos dispusieran de un poder económico superior a los de los patricios pero su nombre únicamente iba ligado al éxito en los negocios. No obstante, con el devenir de los siglos, el orden ecuestre dio nuevos apellidos considerados relevantes a la sociedad republicana e imperial.
Los équites estaban organizados por "Turmas" o unidades de caballería formadas por 30 hombres y comandados por un decurión, a medida que Roma iba creciendo geográficamente y que nuevos comerciantes y hombres de negocios se censaban, se incrementaba más y más su poder. A diferencia de los patricios que eran un reducto de poder pero muy limitado, los équites fueron asentándose como una fuerza más del senado y como no podía ser de otra forma las diferencias con las familias patricias se hicieron cada vez más evidentes.
 
Durante la República las fricciones entre los tres sectores de la sociedad romana fueron en aumento, con un imperio cada vez más extenso los senadores ocuparon los cargos de gobernadores de las provincias y con ello llegó el enriquecimiento personal, una corrupción notoria que en teoría quedaba regulada por la Lex Calpurnia. No obstante, esta quedaba sujeta a la decisión de un jurado escogido entre miembros del Senado por lo que no servía de absolutamente nada, los mismos que cometían el delito eran juzgados por sus homólogos a los que no les interesaba en absoluto condenarlos. 
Gayo Sempronio Graco, uno de los personajes más importantes de la República romana abolió esa ley instaurándose la Ley Acilia repetundarum y el delito de "concusión" es decir, el de imponer cargas y tributación superior a la que corresponde para enriquecimiento personal, quedaba sujeto a un tribunal permanente regido por un équite. A partir de ese momento los caballeros disponían de una herramienta de control senatorial.
Os podéis imaginar el cariño que se profesaban unos y otros, si a eso le sumamos las dos facciones "populares" y "optimates" dentro del Senado tenemos un escenario perfecto para una rivalidad perpetua.
 
Poco a poco los equites fueron ampliando su espacio de poder, hasta llegar a la época Augusta. Si algo caracterizó el imperio de Octavio fue su habilidad para contentar a todos los sectores, de alguna manera el joven había aprendido de su predecesor que era mucho mejor mantener la estabilidad de todos para no verse salpicado y eso es lo que hizo. Dio al senado poderes aparentemente decisorios, a la plebe leyes que les beneficiaban y a los équites les proporcionó cierta independencia y control sobre espacios administrativos de relevancia. Para ello les cedió los cargos de procuradores de las finanzas y lo más importante los cargos militares y de orden público, es decir, el mando de Prefectos del Pretorio, también como Prefectos en Egipto, el dirección de las tropas auxiliares o el jefe de los vigiles de Roma.
 
 
Quizás penséis que pueden resultar unos cargos menores pero analizándolo con la perspectiva que te ofrece el tiempo, estos cargos fueron decisorios hasta el punto que fueron ellos quienes en realidad ejercieron el control sobre el Emperador y por ende sobre el mismo imperio. Creo que no es necesario recordar en cuantas ocasiones los pretorianos decidieron dar fin al emperador de turno o escoger quién sería su sucesor. 
De hecho, si vemos la línea temporal llegó un momento en que los patricios perdieron el poder imperial, siendo los equites los que ocuparon el poder absoluto, una especie de poder militar en el que colocaban a quiénes les interesaba y si éste no cumplía con sus exigencias o expectativas acababan bajo el imperium del gladius. Sin ir más lejos Macrinus, emperador de principios del S.III había salido del orden ecuestre.
 
Pero como hemos comentado con anterioridad la pérdida del poder del apellido y la ascensión del poder económico diluyó las diferencias en el senado. Las reformas de Constantino y Diocleciano finalmente unificó el poder senatorial haciendo inútil la distinción entre ambos colectivos.
 

Conclusión

 
Roma fue un polvorín siempre, los escasos momentos de tranquilidad fueron casi más un periodo entre guerras que un periodo de paz propiamente dicho. Aun así, esas fricciones establecieron una jurisprudencia que sigue vigente a día de hoy, leyes que establecieron las bases de una regulación social como no existió ninguna otra. Clases sociales que no difieren de lo que vivimos actualmente.
 
Mireia Gallego 
Enero 2021
 

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