Vitruvio

Introducción
Hay tantas cosas que admiramos y que descansan sobre el mundo romano, que no somos capaces de cuantificar el impacto real en nuestras sociedades. Con una increíble practicidad, aquellos hombres y mujeres lograron retroalimentarse en diferentes ámbitos; políticos, culturales, arquitectónicos, con plena conciencia de la singularidad que representaban para el resto del mundo que conocían y que comandaban con mano férrea. Esa asimilación de una posición destacada frente al resto, creó una conciencia colectiva de superioridad que permitió desarrollar hitos en campos muy diversos. Porque si de una cosa podemos estar seguros es que la infraestructura romana fue la precursora de su éxito, empezando por las vías terrestres, los acueductos, puentes o edificios públicos que aún a día de hoy, trazan con una línea difuminada nuestros países y que posteriormente completaron con otras disciplinas.
El nombre de Vitruvio seguro que os suena, y me imagino que su origen parte de esa lámina que Leonardo da Vinci dibujó con pericia con la imagen de un hombre proporcionado de brazos y piernas extendidas en forma de cruz. Y es que el origen de esa lámina tiene mucha historia, una de hace 2000 años.

Marco Vitruvio Pollión nació entre el 80 a.C y el 70 a.C. Había sido colaborador de César durante su juventud, luchando bajo su mando en las Galias. Una vez estabilizada la república, sus aportaciones como arquitecto posteriormente las puso al servicio de Augusto bajo un cierto mecenazgo de su hermana Octavia, con un aporte específico en la arquitectura civil.
La gran contribución de Virtuvio fue su obra escrita "De architectura" sobre la arquitectura. Un compendio de diez libros donde abordaba infinidad de aspectos; desde la proporcionalidad estructural, los materiales, la decoración y su disposición, el impacto de la luz sobre las superficies o la armonía, utilizando como modelo su propia obra; la llamada Basílica de Vitruvio ubicada en la ciudad de Fano.
Algunos de esos libros los dedicó a la descripción de grandes logros de la ingeniería civil y militar que permitió tener una imagen definida sobre cómo funcionaban y su método constructivo, tales como montacargas, acueductos, molinos de agua, ballestas o catapultas.

Pero además, Vitruvio estableció también los preceptos profesionales que atañían a la conducta del hombre, a la educación de los nuevos arquitectos y las características no sólo técnicas sino personales que distinguían la excepcionalidad. Es decir, agrupó la totalidad de los aspectos que destacan en la construcción de viviendas, templos o edificios públicos, aquellos que implican el cálculo y disposición, pero también la armonía o la belleza que pertenecen a la percepción del propio hombre. La perfección en la proporcionalidad la asoció al cuerpo y a la arquitectura, elementos que aprovechó Leonardo para su hombre de Vitruvio.
Siendo las únicas pruebas escritas sobre arquitectura romana, no fue extraño que durante el Renacimiento se convirtiera en el manual de referencia que sentaría las bases de ese nuevo despertar clásico, tanto en la réplica de estatuas a las que Vitruvio había dedicado unos pasajes, como modelo de belleza proporcional arquitectónica a través de su basílica, desechando los modelos previos de la Edad Media. Y fue así desde el s.XV hasta el XIX.
Leonardo sucumbió a la proporcionalidad descrita por el arquitecto, pero toda la construcción religiosa se alimentó de sus aportes.
La Basílica de Vitrubio ha sido ampliamente representada según sus indicaciones, pero de formas muy dispares. Fra Giocondo, Cesariano, o Palladio, crearon los planos de planta, alzado y sección basándose en sus comentarios, pero rellenando los huecos no tratados bajo sus propias percepciones o que quedaban difusos. Aun así, éstos fueron utilizados para futuros proyectos que contemplamos especialmente en las ciudades italianas y por ende, en todas las arquitecturas posteriores que se alimentaron de su influencia.


La Basílica de Vitruvio muestra columnas de 1,35 de diámetro, y plantas combinadas de bases rectangulares y cuadradas, en dos pisos de altura. La intencionalidad es la de usar sus espacios basándose en sus preceptos de firmeza, belleza y utilidad. Presentaba una cúpula con arcos de medio punto. Un orden arquitectónico majestuoso, de elegancia conmovedora y de utilidad pública.
Hasta hace un mes no se sabía nada de los restos de su gran basílica en Fano. Durante cinco siglos, los arqueólogos han ido buscándola basándose en sus consideraciones, pero sin éxito. Ha sido en enero del 2026 cuando por fin se ha podido anunciar el hallazgo bajo el pavimento de la nueva ciudad, para ello los expertos analizaron las dimensiones de las bases de las columnatas y los diámetros establecidos por Vitruvio siendo coincidentes. Este yacimiento, puede considerarse sin lugar a dudas, como uno de los más importantes de este siglo, lo que permitirá un estudio pormenorizado de toda la estructura para poder presentar definitivamente esa apariencia ajustada a sus libros.


Las fachadas de muchas de las Basílicas cristianas renacentistas beben de él, muchas proporciones arquitectónicas se sustentan de sus aportes. Vitruvio sigue viviendo de alguna forma, emulando a una musa inspiradora para los que vienen tras él.
Mireia Gallego
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